Néstor Rozín, dueño del Hotel Sol de Funes, decidió pavimentar por sus propios medios la colectora de acceso a su establecimiento sobre la autopista Rosario-Córdoba, que era de tierra y presentaba signos de deterioro. Tras meses de reclamos sin respuesta a la empresa concesionaria, y con eventos programados en el hotel, optó por conseguir maquinaria y materiales y realizar la obra él mismo. Sin embargo, Vialidad Nacional lo intimó a retirar el arreglo y restituir el sector a su estado original por supuestas irregularidades en la intervención.

Rozín defendió su decisión y apuntó contra los responsables del mantenimiento: “La empresa contratista es la que debería mantener la autopista y la colectora. Cuando un privado invierte en un bien público no lo tienen que perseguir”, sostuvo. Y agregó: “Hicimos el arreglo y quedó muy lindo, lo raro es que me lo cuestionen”.

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